Empatía vs. simpatía

 

empatia

 

Provenientes ambas del griego, en su origen etimológico tanto empatía como simpatía comparten la raíz “pathos” que haría referencia al mundo emocional del individuo, se ha traducido como “pasión, padecimiento, sentimientos e incluso enfermedad”. La diferencia principal entre ambas radica en el prefijo.

La palabra empatía se compone del prefijo griego “en” que sería el equivalente latino de “in”, que se podría traducir por “en el interior”, mientras que la palabra simpatía se compone del prefijo griego “syn” que expresa la idea de “puesta en común, con”.

Examinando la etimología de ambas palabras rápidamente ya nos damos cuenta de una gran diferencia: la empatía implica ser capaz de poder examinar el mundo interno del otro desde dentro, es decir, vibrar con él, intentar captar lo que aquel tiene dentro e intentar comprenderlo con mis propias herramientas mentales y emocionales. Esto, sin duda, implica ser capaz de abstraerse del propio sentir o pensar para hacerse suyo, a través de la comprensión empática, aquello perteneciente al otro.

Por el otro lado, la palabra simpatía, hace más referencia a la puesta en común de ambas individualidades en un intento de sintonizar emocionalmente sin que por ello nadie deba hacer abstracción de lo que piensa o siente. Podemos afirmar que la simpatía tiene más que ver con la expresión subjetiva de sentimientos y pensamientos, mientras que la empatía busca la comprensión objetiva del mundo interno del otro.

Es importante tener en cuenta que la empatía es una cualidad de la relación humana sin la que nuestra mente no hubiera podido estructurarse saludablemente y aprendido a establecer relaciones con el mundo ni consigo misma en una cierta harmonía y seguridad, ya que para que seamos capaces de dar sentido a nuestro propio mundo interno alguien ha tenido que hacerlo antes por nosotros. El bebé, en su estado mental aún no estructurado y colmado de ansiedades muy primigenias ha necesitado de una mamá que reconozca sus estados internos y les dé respuesta, poco a poco el niño ha internalizado esta función de la madre y ha aprendido a hacer esto consigo mismo. Por lo tanto, no puede existir un desarrollo sano de la personalidad si no se ha experimentado una relación de empatía

Llevemos la teoría a la práctica

En nuestras interacciones diarias todos tenemos momentos en los que sin saberlo somos más o menos empáticos o más o menos simpáticos y por supuesto, salvo excepciones relacionadas con el campo de la psicopatología, todos tenemos capacidad para el ejercicio de ambas cualidades en nuestras comunicaciones diarias con los demás. A pesar de lo dicho, hemos de tener en cuenta que si lo que realmente queremos es que el otro nos sienta cercano y poder así, proporcionarle sosiego en su interacción con nosotros, es necesario que tomemos conciencia de la manera en cómo nos relacionamos, y eso implica la manera en como comunicamos.

Comunicación empática vs comunicación simpática

A continuación vamos a citar una serie de ejemplos de frases que empleamos en nuestras interacciones diarias con los demás para poder así diferenciar con ejemplos prácticos cuales estarían más relacionadas con una búsqueda de la comprensión del otro y cuales lo estarían con un deseo de expresar lo que uno siente sin verdadero interés por la alteridad.

Ejemplos de frases simpáticas
“piensa en positivo”
“no le des más vueltas”
“lo que tienes que hacer es no pensar más en ello” “ya verás cómo se soluciona”

“a mí me pasó igual y la verdad es que…”

“a mí me pasó algo peor”

Como vemos, este tipo de comunicaciones se podrían traducir de la siguiente manera: “lo que me estas contando me produce desasosiego ya que tal vez sea complejo o difícil de entender, así que para manejar la incomodidad y el esfuerzo que me supone pensar en ello voy a decirte lo que yo pienso o siento rápidamente y llevar así la conversación a un terreno más manejable para mí”.

Desafortunadamente este tipo de frases no producen en el otro la sensación de ser entendido sino, más bien, pueden hacer sentir que se minimiza su vivencia.

Es importante entender que debido al hecho de que comunicamos con muchísimas personas a lo largo del día es muy difícil poder mantener una actitud empática con todas ellas, sin embargo, el objetivo del presente artículo es ayudarnos a reflexionar sobre el tipo de comunicación que predomina en nuestras relaciones, ya que la calidad de las mismas puede estar determinada por ello.

Ejemplos de frases empáticas

“estaré aquí si me necesitas”
“Esto debe ser muy doloroso”
“imagino que estás sufriendo mucho” “¿Y cómo estás lidiando con eso?” “Debe ser difícil enfrentarse a todo eso”

Como vemos, la comunicación empática es un tanteo que podría ser traducido de la siguiente manera: “lo que tienes dentro me interesa, seguramente no lo puedo entender del todo, incluso

es posible que a una parte de mi le cueste acercarse a tu dolor, pero tengo verdadero interés en querer entenderte”.

Cabe subrayar el hecho de que la aparición de una verdadera sintonización entre seres humanos no puede ser manualizada, la buena madre, le permite a su hijo sentirse comprendido y confortado sin usar las palabras, del mismo modo, en nuestras interacciones como adultos, no es por decir una u otra frase que haremos sentir al otro comprendido si no tenemos realmente un interés genuino por comprenderlo.

Enric Artés Closa

Psicólogo clínico y Psicoterapeuta de orientación psicoanalítica

enricartes@copc.cat

Cedido y publicado en: https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/psicologia/empatia-vs-simpatia-todas-las-diferencias/

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